El dilema Vidal

Por Alejandro Cancelare

 

Días atrás, este periodista tomaba un café en la esquina de la Gobernación cuando de pronto, al saludar a un ministro que cotidianamente está con la Gobernador María Eugenia Vidal, le espetó: “estas demasiado peroncho”, en clara alusión a cierta visión de las cosas cercanas al peronismo, se supone.

“No es peroncho”, le dije. “simplemente no entiendo cómo puede ser que siendo cinco en la toma de decisiones, y que esos cinco sean los mismos que trabajan juntos desde hace una década, no se pongan de acuerdo en cómo conducir la Provincia y el País”, le amplié.

El ministro me dio la razón, pero ninguno de los dos quedó conforme con el escaso tiempo de la discusión.

Después, cuando se fue, y luego de leer los diarios de ese mismo día, con el tiempo que te da el viaje de regreso a Buenos Aires, pude ponerme a pensar por qué motivo los miembros del gobierno bonaerense no entienden por qué los periodistas, encima amigos, no observan todo lo que están haciendo por mejorarnos la calidad de vida.

En ese lapso los títulos de los diarios y las charlas privadas me permitieron ponerme a pensar, por un momento, cómo piensan en la Gobernación y por qué muchas veces no entienden a la prensa o a los que opinamos todos los días sobre las decisiones que otros toman.

Y la verdad, que te amenacen todos los días, que en cada organismo en el que querés hacer algo te das cuenta que faltan millones y millones, que cada proyecto que ingreses a la legislatura más allá de todos los cambios que le introduzcan terminen siendo motivo de una nueva designación para algún referente opositor, te puede fastidiar. Y si a eso se suma la falta de coordinación con los miembros del gabinete nacional, cualquier mecha se acorta a un extremo indecible.

Entonces, se puede entender su fastidio. Pero están obligados a ser los mejores, casi perfectos, y cuando no sepan algo, consultar antes de decidir. Lo que sucede es que a veces se les hace difícil, porque los aliados son bastantes demandantes y los jefes, que están todos los días en la Casa Rosada, no siempre coinciden con su estrategia trazada. Y ahí no hay culpa ni del periodismo ni de los opinólogos ni de los opositores.

Mientras tanto, María Eugenia Vidal es la dirigente política más respetada y creíble del país. Por algo será.

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Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Periodista, analista político, escritor en Sentido Común.

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