En cambiemos… nada cambia.

Por Alejandro Cancelare

No es, lamentablemente, un juego de palabras. El armado de las mesas de Cambiemos en los distritos donde no gobierna el oficialismo se transformó en un pandemonio donde las vanidades y las viejas disputas distritales superan las mínimas empatías que deberían tener los miembros de un mismo espacio político.

En Ituzaingó, por ejemplo, la presencia del concejal Sergio Greco provocó la primera gran discusión en un clima precedente muy caldeado, donde todas las líneas pugnaban por estar sentadas en la mesa de conducción y sus barras se peleaban por obtener el mejor lugar dentro del reducido espacio donde se realizó el encuentro.

Greco está alineado con Osvaldo Marasco, último candidato a intendente en esa localidad a pesar de la enemistad que surgió con la gobernadora María Eugenia Vidal y su entonces esposo Ramiro Tagliaferro, hoy intendente de Morón. Marasco les recrimina haberle retaceado fondos y apoyos para ganarle a Alberto Descalzo. Razones no les falta, pero a veces las cuestiones humanas superan a la razón.

Hoy el concejal y su conductor son catalogados como “amigos” del Ejecutivo local y por eso no fueron convocados para dicha reunión, aunque la posible gresca hizo que lo tuvieran que dejar hablar.

Igualmente, nadie quedó conforme la presentación, y una vez terminada surgieron nuevamente los reproches para los referentes locales y para los “facilitadores externos”, simuladores de cancilleres que concilian con todas las partes. Allí sobresales el paciente Tagliaferro.

En General San Martín se dio algo parecido. Ya en la semana previa el clima se había empezado a caldear por la confección de la tarjeta de invitación para el acto, donde sobresalía la agrupación vecinal que comanda Ricardo Ivoskus por sobre el resto de los partidos participantes. Lo loco de todo esto es que quien la armó no fueron los ivoskistas sino un hombre de extrema confianza al ministro de Desarrollo Social de Vidal, Santiago López Medrano, con domicilio en esta localidad.

López Medrano actúa como “facilitador” en una comuna atravesada por los egos y los cargos ya que deben convivir dos ex intendentes, Ivoskus y Carlos Brown, que representa al partido FE de Gerónimo Momo Venegas, la ignota dipuada nacional PRO, Samanta Acerenza , los diputados provinciales Daniel Ivoskus y el possista Walter Carusso y el ya mencionado López Medrano.

Para peor, a esta “fiesta” se cuelan auténticos desconocidos que consiguieron “chapa” partidaria a través de Patricia Bullrich y su fuerza Unión Por Todos, que fueron los que más ruido provocaron en la presentación.

La historia entre todos los participantes es de confrontación. Ivoskus y Brown compitieron siempre por la intendencia, cada uno representando a un partido diferente, mientras que Carusso solo tuvo un acuerdo hace veinte años con los Ivoskus, que luego se rompió. Desde allí siempre estuvieron en veredas opuestas, y en las últimas elecciones, el diputado possista hizo campaña para el peronista Gabriel Katopodis.

En tanto, a los Ivoskus no todos les confían. Todos los días le recuerdan su pasado por el Frente Para la Victoria K antes de saltar al Cambiemos, previo paso el Frente Progresista de Margarita Stolbizer.

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Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Periodista, analista político, escritor en Sentido Común.

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