Marcos, el nuevo antonito o Zanini?

Por Alejandro Cancelare

El gobierno de Fernando De la Rúa quedó estigmatizado por múltiples factores, pero quien sin ninguna dudas más culpas cargó por su perfil y sus maneras fue el hijo del ex presidente, Antonio De la Rúa, a quien las internas palaciegas de entonces le daban un super poder por cada decisión presidencial. “Era la última palabra antes que el padre decida”.

Lo mismo pasó durante el último tiempo con el amigo presidencial Carlos Zanini, cuya influencia en cada acto de gobierno era tal que terminó dirigiendo las alianzas y llegó a ser candidato a vicepresidente porque Cristina creía que él era lo mismo que si estaba ella.

En los últimos meses la presencia del influyente máximo en las decisiones de Mauricio Macri se radicalizó en la figura del jefe de gabinete, Marcos Peña, quien inclusive soñó con ser su candidato a vice en las elecciones de 2015.

“Por la cabeza de Marcos pasan todas las ideas y las decisiones del gobierno” instalan orgullosos los que dependen de él. Y también queda claro su influencia en el pensamiento presidencial: “ellos son mis ojos y mis oídos”, les dijo a todos los suyos a principio de año el propio Macri ante quienes tenían dudas sobre lo que se dio en llamar “tablero de control”.

Semejante ratificación, necesario porque su espalda política es pequeña y su historia y trayectoria casi raquítica comparada con otros miembros del oficialismo, hizo que Peña se envalentonara y no dejara nada librado ni al azar ni al pensamiento de otro que no fuera él.

En las últimas horas se conoció de su decisión de correr de la lista de candidatos al neurocirujano Facundo Manes, hombre que fue traído a la política por la gobernadora María Eugenia Vidal, quien lo quiere como primer diputado nacional.

Como respuesta a su deseo Peña expuso que el médico, reconocido mundialmente y que llena teatros en todo el país, no puede ser candidato porque “no piensa como nosotros”- Extraña manera de encarar la primera experiencia legislativa con el lema Cambiemos, que venía a ser la contracara del kirchnerismo que solo aceptaba a los que pensaban igual.

Peña, quien en los últimos tiempos tuvo los sobresaltos más increíbles, como bajar de un plumazo las pensiones por discapacidad o aceptar que se le bajaran $20 pesos a las jubilaciones mínimas porque así lo daba el cálculo inicial, pasó a ser el hombre del poder.

Lamentablemente, todos sabemos cómo terminan estas cosas cuando el poder no lo ejercen los que consiguieron los votos, sino sus personas de mayor confianza, a los que la gente no conocía ni votó.

Comparte esto con todos tus contactos
Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Periodista, analista político, escritor en Sentido Común.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

13 + cinco =